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Un proceso de desinfección implica la acción de una sustancia química, que en la actualidad viene a ser resultado de mezclas complejas, en un ambiente u objeto. Según las instituciones de salud de Canadá, se define a un desinfectante como un agente antimicrobiano que puede destruir microorganismos patógenos y potencialmente peligrosos en diversas superficies.

La agencia de protección ambiental de E.E.U.U. (EPA), elaboró recientemente una lista de desinfectantes aprobados para ser usados sobre superficies porosas y no porosas contra el Covid-19. nota-covid

Este tipo de Biocidas se usa principalmente en espacios como hospitales y/o laboratorios. El envase debe contener información acerca de la concentración, tiempo de exposición del germicida, la naturaleza física del objeto, la temperatura, y el pH durante el proceso de desinfección, entre otros aspectos.

Por lo general estos productos se emplean para eliminar hongos, bacterias y virus, y su eficacia se encuentra en relación con el agente utilizado y el tiempo de duración de su acción.

Usos y cuestionamientos

Según el Ministerio de Salud y las observaciones reportadas por las guías internacionales los desinfectantes utilizados son el amonio cuaternario, el ozono, ácido hipocloroso, alcohol, la solución de hipoclorito, los catalizadores orgánicos.

Al mismo tiempo, recomienda evitar el uso de sistemas de aspersión de productos desinfectantes sobre personas para la prevención de la transmisión del covid 19. En abril pasado, el Ministerio de salud y protección social de Colombia, y organismos como la OPS/OMS, CDC (Centros para el control y la prevención de enfermedades (agencia del departamento y servicios humanos de los EE.UU); OSHA (división de seguridad y salud ocupacional); HIOZH: Instituto nacional para la salud y seguridad ocupacional; SALTRA: Programa salud, trabajo y ambiente, coinciden en que no existe consenso para el uso estas sustancias químicas en esas instalaciones.
El principal cuestionamiento al túnel de desinfección está referido a que solo actúa sobre la vestimenta de la persona, lo cual genera una falsa sensación de seguridad. Además, carece de dimensiones estándar: se construyen con diversas dimensiones de altura, ancho y longitud, generando un tránsito de las personas a veces rápido, o a veces lento, debido a su longitud, sus boquillas o su cantidad variable de aspersores. Tampoco se evalúa la conveniencia de su empleo en mujeres embarazadas o personas que presentan dolencias existentes.

En la mayoría de los casos las personas ingresan con algunas partes de su cuerpo expuesto al contacto con la sustancia química, lo que implica un riesgo para el usuario. Tampoco existe un indicador del tipo de sustancia vertida por el sistema, y la preparación de la fórmula no siempre la desarrolla personal calificado y capacitado.

Según se sabe, existen túneles de desinfección que brindan múltiples usos de aplicación en unidades móviles para las granjas, en el área de agronomía, etc.

Sin embargo, los ministerios de salud de México, Guatemala, Panamá, Honduras, India, Indonesia, etc. recomiendan evitar el contacto de las sustancias químicas sobre las personas. Se trata de evitar nuevos problemas en salud pública, en vista que no existe evidencia científica acerca de la eficacia del sistema aplicado a seres humanos.

Las recomendaciones principales para evitar el contagio serían, entonces -a riesgo de ser repetitivo- mantener la distancia entre las personas, usar la mascarilla, un adecuado lavado de manos, consumir alimentos saludables como futas y verduras para fortalecer nuestro sistema inmunológico, realizar la desinfección del calzado al llegar a casa, ducharse, salir solo cuando es necesario, y nunca automedicarse.

Escribe: Mg. John Eloy Ponce Pardo
Docente Investigador
Centro de Investigación de Bioquímica y Nutrición
Ilustración: Redactor.

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La Molina, mayo de 2020
ÁREA DE DIFUSIÓN
Oficina de Extensión y Proyección Universitaria
Facultad de Medicina Humana - USMP

foto-medico-01-01La Organización Mundial de la Salud declaró el estado de pandemia el día 11 de marzo de 2020 a causa del brote del COVID-19, habiéndose observado inicialmente, en la ciudad de Wuhan (China), que un grupo de pacientes presentaban fiebre y disnea en procesos inexplicables de neumonía, identificándose posteriormente que el agente causal era de tipo viral, cuya patología fue denominada como infección por coronavirus 2019 ó COVID-19.

Este virus tiene características muy propias, por cuyo motivo, es necesario caracterizar con mucha precisión su composición, estructura y propiedades biológicas. Ello ha permitido evidenciar que el virus posee una cadena positiva de ARN y proteínas estructurales: E, S, M y una fosfoproteína de nucleocápside, además, el virus tiene la propiedad de transcribir proteínas no estructurales como: ORF3a, ORF6, ORF10 y orf1a, esta información es necesaria para investigar las funciones que cumplen estas proteínas.

Un gran número de investigadores han focalizado su interés en el COVID-19 particularmente, un artículo recientemente publicado que aún no ha sido revisado sugiere que las proteínas del virus interaccionarían con la cadena β1 de la hemoglobina. Estas observaciones se han hecho in silico, es decir, se han realizado por computadora, lo que ha permitido sugerir que las proteínas ORF3a, ORF10 y orf1ab efectuarían un ataque a la cadena β1 de la hemoglobina, ello provocaría una disociación del hierro y se liberaría el anillo de porfirina, esta molécula reaccionaría con ORF8 y las glicoproteínas de superficie del virus formándose los correspondientes complejos. Es decir, si ello le ocurriese a un paciente infectado, éste dispondría de menor concentración de hemoglobina en la sangre y no podría realizar el intercambio gaseoso oxígeno/anhidrido carbónico, lo que le produciría hipoxia.

El hierro liberado se encontraría como hierro libre, en consecuencia se tornaría en un elemento altamente reactivo con capacidad para reaccionar con el anión superóxido, peróxido de hidrógeno, ascorbato, etc. y generar radicales libres como el radical hidroxilo, que es muy dañino para las células, lo que produciría estrés oxidativo. Esto, probablemente, sea causante de la intensa inflamación pulmonar que impediría que los alveolos puedan intercambiar oxígeno y anhidrido carbónico, y que sea la causa de la “opacidad de vidrio esmerilado” que los médicos observan en las radiografías. Algunos especialistas la han denominado neumonía química, por cuyo motivo, el empleo de respiradores mecánicos no tendría el efecto esperado.
Varios especialistas en Italia y en Estados Unidos, sugieren modificar el tratamiento actual, es por eso que, un médico en Nueva York comentó: “Creo que estamos tratando la enfermedad equivocada…..……las personas mueren de una enfermedad que no entendemos”. La investigación in silico, descrita antes brevemente, ha permitido a los autores formular una hipótesis sobre COVID-19, que necesariamente requiere ser confirmada con experimentos in vivo, in vitro y observaciones de índole clínico, para explicar la naturaleza de las interacciones que deben ocurrir en los alveolos pulmonares entre los hematíes y las proteínas del virus, y de esta manera, la posibilidad de encontrar un tratamiento específico para el COVID-19.

Dr. Emilio Teodoro Guija Poma y Mg. Henry Guija Guerra.
Centro de Investigación de Bioquímica y Nutrición - Instituto de Investigación de la Facultad de Medicina Humana - USMP.

 

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La Molina, abril de 2020
ÁREA DE DIFUSIÓN
Oficina de Extensión y Proyección Universitaria
Facultad de Medicina Humana - USMP

pandemiaLas pandemias a lo largo de la historia han generado nuevos escenarios en los sistemas de salud, cambiando las estrategias y tácticas de combate en las áreas urbanas, urbano-rural, y rurales. Incluso los estilos de comportamiento dentro de los hogares, y los centros de trabajo.

La propagación del coronavirus Covid-19 ha tenido un importante impacto tanto en la sociedad como en la economía, porque limita o impide desplazamientos que son estrictamente necesarios para el desarrollo de la vida cotidiana.

Ante estos dramáticos hechos, la prevención de la salud resulta vital para evitar o reducir la aparición, el desarrollo y la gravedad de los accidentes, enfermedades y discapacidades que pueden afectar a toda o parte de una población.

La estrategia comprende limitar y evitar la aparición en un ámbito complejo, y emprender una reingeniería para beneficio de la Salud Pública. La situación actual exige respuestas rápidas y efectivas.

Pandemias en el tiempo

Las epidemias y las pandemias siempre han azotado a la humanidad, como ocurrió en la Edad media, y en esta ocasión, con fuertes consecuencias en un mundo globalizado e interdependiente.

Una de las más graves fue la de peste bubónica -que en el siglo XIV mató a unas 100 millones de personas - generada por la acción de la bacteria Yersinia pestis, con bacilos gram‐negativos (cuyos vectores son las pulgas de los roedores), los cuales producen una zoonosis que infecta ocasionalmente al hombre como “huésped terminal”.

Según el historiador turco Namiq Musali, esta pandemia se asemeja a las epidemias de peste de los siglos VI y mediados del XIV en Europa, también a la de viruela del siglo XVI en América, y a la de gripe española de 1918. "Considerando el nivel actual de la asistencia sanitaria y el desarrollo humano, estimo que superaremos el brote de COVID-19 con menos pérdidas en comparación con las demás”, expresó.

Frente a la crisis actual, resulta imperativo desarrollar una intensa política de prevención, a través de nuevas herramientas que ofrece la tecnología. Antes eran las charlas presenciales dirigidas a la comunidad, en la actualidad dichas actividades podrán realizarse en el marco de un aislamiento, y en línea.

Salud en acción: Interacción por la prevención

Por tal razón, el papel del profesional de salud comunitario debe ser cada vez más interactivo. Hoy se trabaja con videoconferencias, que nos permiten estar en contacto inmediato con personas, familias y comunidades, a través de un teléfono móvil, Tablet, computadora portátil, y diversos programas como Skype, Google Duo, Snapchat, Jitsi Meet, Microsoft Teams, Webex, Cable, Meetings, Zoom, etc.

Sin embargo, también es necesario impulsar una sensibilización mediante una interacción social con énfasis en la prevención.

En ese contexto, nos encontramos desarrollando una nueva herramienta denominada “Salud en acción”, la cual busca generar una dinámica entre representantes de la comunidad, la familia, compañeros de trabajo, o profesionales en todo el territorio.

Para lograr este propósito, es necesario crear nuevos sistemas integrados de red, un nuevo directorio, seguimiento estadístico de los eventos, registro de las actividades realizadas por los líderes mediante las redes sociales. Todas las acciones deben conducirnos a una nueva forma de prevención, a nivel intra y extra domiciliario.

Cuarentena, unión familiar y salud pública

El grueso de las actividades laborales, sociales y económicas están restringidas por la cuarentena. La población ha suspendido los clásicos hábitos de pasear, hacer deporte, o visitar restaurantes, y la situación ha impulsado-de un modo poco ortodoxo, claro está- el fortalecimiento de la unión familiar en las labores domésticas, modificando nuestro estilo de vida, y siempre en resguardo de la salud.

Independientemente de este factor, la presencia del Corona virus ha generado una mayor conciencia sobre la necesidad de fortalecer una cultura de prevención ante nuevos peligros que puedan afectar no solo la salud, sino también la economía pública.

Escribe: Mg. John Eloy Ponce Pardo
Docente Investigador
Centro de Investigación de Bioquímica y Nutrición

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La Molina, mayo de 2020
ÁREA DE DIFUSIÓN
Oficina de Extensión y Proyección Universitaria
Facultad de Medicina Humana - USMP

Decano-comunicadoEstimados alumnos, docentes y personal administrativo reciban mi más cordial saludo, para ustedes y sus familias. 

No hay duda que estamos atravesando una coyuntura muy difícil, que está afectando al Perú y al resto del mundo. Ante la pandemia del coronavirus, nosotros, como comunidad universitaria al servicio del país, nos corresponde renovar nuestro compromiso en brindar una formación de calidad, que nos ha convertido en los últimos años en exponentes de excelencia en el campo de la medicina.

En ese sentido, el desarrollo de la educación virtual resulta esencial en estos momentos. Muchas de estas plataformas pedagógicas están siendo empleadas por la mayoría de los centros de estudios. La Universidad de San Martín de Porres no es ajena a esta tecnología y cuenta con experiencia en el empleo de estas plataformas en línea.

Las últimas medidas de aislamiento social nos han servido para revalorar el potencial que tiene la educación virtual, la cual nos conducirá hacia nuevos retos y exigencias. Ya tenemos una propuesta para transformar la educación. Nuestra Facultad ha potenciado el portal “Campus Virtual USMP” con una infraestructura tecnológica basada en el cloud computing de Amazon Web Services (AWS) y de Google Cloud Platform (GCP). Donde se dispone de "aulas virtuales" utilizamos la plataforma educativa Moodle y para el desarrollo de "clases en línea", utilizamos BigBlueButton y Zoom como software de videoconferencia así como un proceso de virtualización de las materias, reforzada con la capacitación y apoyo continuo a nuestros docentes y alumnos.

Quiero anunciarles que el lunes 4 de mayo se iniciarán las sesiones virtuales en nuestra Facultad. Como he mencionado, todo cambio implica nuevos retos y exigencias. Los invito a reforzar su vocación y pasión por la enseñanza y aprendizaje, con creatividad e innovación que siempre nos ha caracterizado, pero en esta ocasión trasladarlas al aula virtual. Con conocimiento, empeño y voluntad podremos hacer que el funcionamiento del portal “Campus Virtual USMP” sea óptimo y sostenible en el tiempo.

Deseo concluir este mensaje reiterando mi especial agradecimiento a cada miembro de la comunidad de la Facultad de Medicina Humana, así como a sus familias. Tengo fe y confianza en que superaremos esta difícil situación, y que mantendremos el compromiso con nuestros estudiantes en brindarles una formación del más alto nivel, porque
amamos lo que hacemos y no nos detenemos.

Muchas gracias por su atención.
Atentamente,

Dr. Frank Valentín Lizaraso Caparó
Decano de la Facultad de Medicina Humana
Universidad de San Martín de Porres

 

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La Molina, abril de 2020
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